Mónica Alejandra Musse Cuchimba
Infraestructura Colombiana de Datos Espaciales (ICDE)

Estándares geoespaciales en Colombia: una radiografía para pasar del diagnóstico a la acción

Las entidades colombianas ya comparten un lenguaje técnico común para ubicar, describir e intercambiar su información geoespacial. El reto está en verificar, de manera sistemática, si esos datos cumplen con la calidad esperada y si las correcciones realizadas realmente los mejoran. Esta es una de las principales conclusiones del diagnóstico adelantado por la Infraestructura Colombiana de Datos Espaciales (ICDE) durante el primer semestre de 2026.

Para llegar a esta conclusión, el instrumento se aplicó a veintidós entidades nacionales y territoriales para conocer cómo incorporan los estándares geoespaciales a lo largo del ciclo de vida de sus datos, desde su definición y producción, pasando por la documentación y el intercambio, hasta la evaluación y mejora. La revisión comprendió el sistema de referencia espacial, las especificaciones técnicas, el catálogo de objetos, la calidad de los datos, los metadatos, la interoperabilidad y LADM-COL, entendidos como componentes de una misma secuencia técnica que busca conservar el significado de la información, facilitar su integración y respaldar decisiones con datos confiables y verificables.

El ejercicio ofrece una línea base sobre el nivel de adopción de los estándares, sin pretender representar la totalidad del país ni cumplir una función de auditoría. Más que señalar qué falta, el diagnóstico ayuda a reconocer qué capacidades ya existen y en qué puntos se pierde la continuidad entre producir, documentar, intercambiar, evaluar y mejorar la información.

Si su entidad produce, actualiza o publica información catastral, ambiental o territorial, este diagnóstico le plantea una pregunta concreta: ¿los estándares acompañan todo el ciclo de vida de sus datos o todavía existen etapas donde esa articulación se pierde?

Un diagnóstico que parte de las capacidades existentes

El diagnóstico muestra que ya existen capacidades técnicas, instrumentos incorporados en distintos procesos y equipos que aplican reglas comunes a lo largo del ciclo de vida de los datos. El resultado consolidado fue de 3,55 sobre 5, que ubica el nivel de adopción en una fase parcial y muestra una base sobre la cual continuar avanzando.

La Figura 1 presenta el detalle por dimensión. El sistema de referencia espacial, con 4,20, registra la mayor valoración y muestra una adopción consolidada para localizar e integrar información de distintas fuentes. En contraste, la calidad de los datos, con 3,05, presenta el resultado más bajo. Entre ambos se encuentran los avances en metadatos, catálogo de objetos, especificaciones técnicas, LADM-COL e interoperabilidad.

La lectura de estos resultados deja una brecha clara: se ha avanzado más en definir y aplicar reglas que en comprobar de manera sistemática si se están cumpliendo y si producen el resultado esperado.

Esto también se observa al revisar los cuatro momentos analizados en el diagnóstico: planeación, documentación, implementación, y validación y mejora. Los tres primeros muestran avances más estables; el último concentra mayores dificultades para establecer métricas, realizar controles periódicos, registrar hallazgos y verificar la efectividad de las correcciones.

El reto, entonces, no es solamente adoptar estándares, es cerrar el ciclo: evaluar, corregir, documentar y volver a comprobar.

Figura 1. Nivel de adopción de estándares geoespaciales en Colombia.
Nota. Elaboración propia equipo ICDE.

Una ruta para pasar de la adopción parcial a una práctica verificable

¿Cómo llevar estos resultados a la práctica? No es necesario comenzar con todos los datos de una entidad. Un producto prioritario puede ser el punto de partida para recorrer el ciclo completo y comprobar qué funciona, qué debe ajustarse y qué puede replicarse.

1. Seleccione un producto prioritario

Elija un producto geoespacial por su incidencia en una decisión pública, su demanda entre entidades o la recurrencia de problemas durante su producción y uso.

Después, reconstruya su proceso completo: identifique quién lo produce y quién lo utiliza, cuáles son sus fuentes, qué documentos técnicos lo orientan, qué reglas y herramientas se aplican y en qué etapas aparecen vacíos o se pierde continuidad.

Antes de ajustar estándares, conviene tener claro dónde está el problema y qué necesita realmente el producto.

2. Revise cómo se relacionan los estándares

Con el producto seleccionado, revise de manera conjunta la especificación técnica, el catálogo de objetos, el sistema de referencia, los requisitos de calidad, los metadatos y los mecanismos de intercambio. Incorpore LADM-COL cuando la naturaleza de los datos justifique su aplicación.

Consulte las versiones vigentes de los estándares ISO y OGC, junto con los lineamientos nacionales aplicables. Pero no se trata de incorporar estándares por acumulación: la selección debe responder al propósito del producto, a las necesidades de quienes lo usan y a la capacidad operativa de la entidad.

La clave está en revisar la relación entre ellos. Por ejemplo, lo definido en la especificación debe reflejarse en el catálogo, poder evaluarse mediante requisitos de calidad, documentarse en los metadatos y conservarse cuando la información se intercambia o publica.

Así, los estándares dejan de funcionar como documentos separados y comienzan a orientar un mismo producto de principio a fin.

3. Desarrolle un piloto de extremo a extremo

Lleve esa articulación a la práctica, ajuste o produzca el conjunto de datos, ejecute las pruebas definidas, corrija los hallazgos, elabore los metadatos y publique la información mediante servicios o interfaces interoperables.

Durante el piloto, documente las fuentes utilizadas, las versiones, los controles aplicados y las decisiones técnicas tomadas. Después, compruebe si los cambios realizados resolvieron los problemas identificados.

El piloto también puede dejar productos reutilizables: validadores, plantillas, procedimientos o reglas que faciliten llevar lo aprendido a otros conjuntos de datos.

4. Sostenga el proceso después de publicar

Publicar el dato no significa cerrar el proceso. Después de su publicación, es necesario establecer responsables, periodos de revisión e indicadores acordes con las características del producto, de manera que su estado pueda revisarse y actualizarse de forma periódica.

El seguimiento puede considerar, por ejemplo, la proporción de pruebas ejecutadas, el cumplimiento de los requisitos de calidad, la completitud de los metadatos, la disponibilidad de los servicios, el cierre de hallazgos y la fecha de la última actualización.

Estos indicadores ayudan a identificar si el producto mantiene las condiciones definidas para su publicación, qué aspectos requieren ajuste y en qué momento deben revisarse nuevamente. También ayudan a reconocer actividades que aún dependen del conocimiento individual y prácticas que ya pueden replicarse en otros productos.

A partir de estas necesidades, GeoSaberes puede convertirse en un punto de encuentro para fortalecer la articulación institucional y el intercambio entre entidades y sectores, compartiendo experiencias, herramientas y soluciones que ayuden a atender brechas comunes y aprovechar capacidades ya desarrolladas.

Figura 2. Ruta para fortalecer la adopción de estándares geoespaciales.
Nota. Elaboración propia equipo ICDE.

Cerrar el ciclo para sostener la confianza

El diagnóstico muestra un ecosistema que ya comparte referentes, instrumentos y experiencia técnica, pero todavía necesita conectar esas capacidades con controles de calidad, servicios interoperables y procesos de mejora que acompañen la información desde su definición hasta su actualización.

La adopción consolidada del sistema de referencia y los avances en metadatos, catálogos y especificaciones ofrecen una base importante. El siguiente paso es llevar esa misma disciplina a la validación, la medición y la mejora de los datos.

La madurez se alcanza cuando los estándares orientan las decisiones antes de producir el dato, organizan su contenido durante la elaboración, establecen cómo comprobar su calidad, conservan la trazabilidad de las fuentes y facilitan su intercambio sin alterar su significado.

Cerrar ese recorrido no implica comenzar de nuevo ni transformar todos los productos al mismo tiempo. Puede comenzar con uno: un producto prioritario, una dificultad concreta y una ruta que pueda probarse, medirse y replicarse.

¿Su entidad ya identificó ese producto?

Cuéntenoslo en GeoSaberes. La comunidad puede ser un espacio para poner en discusión estos casos, compartir preguntas, revisar cómo se articulan los estándares y conocer plantillas, validadores y aprendizajes que puedan ser útiles para otros equipos.

Porque pasar del diagnóstico a la acción también significa convertir la experiencia de cada entidad en conocimiento que pueda compartirse, adaptarse y ponerse nuevamente en práctica.

Referencias

Infraestructura Colombiana de Datos Espaciales. (2026). Marco de estándares geoespaciales: estado del arte, diagnóstico y retos. Instituto Geográfico Agustín Codazzi.