Lilia Patricia Arias Duarte
Líder ICDE, Ingeniera Catastral y Geodesta,
especialista en Ingeniería de Software y doctorado en Ingeniería Informática y Gestión del Conocimiento.

GeoSaberes: la Innovación que se convierte en comunidad para construir el Ecosistema Digital Geoespacial de Colombia

El 1 de julio de 2026, la ICDE lanza GeoSaberes, una nueva comunidad de práctica para compartir experiencias y fortalecer la aplicación de estándares geoespaciales en Colombia. En esta primera etapa, GeoSaberes tiene un foco claro y concreto: los estándares de información geoespacial y la interoperabilidad, es decir, las reglas comunes que permiten que los datos de distintas entidades se entiendan entre sí y se puedan usar juntos con confianza. Ese foco no es un punto de partida menor: es la base sobre la que se sostiene todo lo demás que el país quiere construir en materia geoespacial, desde la innovación pública hasta la gestión del conocimiento.

Un diagnóstico reciente de la ICDE, realizado con entidades nacionales y territoriales, confirma la importancia de ese punto de partida. Los estándares ya se usan en buena parte del país, con avances visibles en catálogos de objetos, metadatos y en la implementación del modelo LADM-COL. Pero persisten brechas importantes en dos frentes: la calidad de los datos y la interoperabilidad entre sistemas, justamente los aspectos que determinan si la información geoespacial es confiable y útil para tomar decisiones sobre el territorio. GeoSaberes nace para cerrar esa brecha: conectar a quienes ya aplican los estándares con quienes apenas comienzan, y convertir esa experiencia compartida en mejores prácticas para todo el ecosistema.

LOS ESTÁNDARES: LA BASE QUE SOSTIENE EL ECOSISTEMA DIGITAL GEOESPACIAL

En el Ecosistema Digital Geoespacial que la ICDE ha propuesto, los estándares no son un componente aislado: son el lenguaje común que permite que los demás componentes (los datos, la tecnología, la gobernanza, el capital humano y la innovación) funcionen como un solo sistema. La Vía Estratégica 6 – Estándares del PEIGN existe precisamente para garantizar ese lenguaje común: busca que las entidades adopten estándares y mecanismos de cumplimiento que hagan interoperables sus datos y tecnologías, de modo que cualquier sistema de información pueda descubrir, intercambiar y aplicar información geoespacial sin fricciones. Sin esa base, el Laboratorio de Innovación de la ICDE (ICDE LAB) no tendría un soporte común para integrar datos, desarrollar soluciones y generar valor a partir de la información geoespacial.

De hecho, los propios proyectos del laboratorio de innovación dependen de esa base técnica. El diseño de un “hub de hubs” que integre las Infraestructuras de Datos Espaciales sectoriales y territoriales, la certificación de datos y servicios, o el desarrollo de casos de inteligencia artificial, solo son posibles si los datos que los alimentan ya cumplen estándares comunes de calidad, metadatos, formato, lenguajes comunes de intercambio. Por eso seguir fortaleciendo la Vía 6 no es una tarea separada de la innovación: es la condición que la hace posible, y es también la razón por la que GeoSaberes concentra en ella su primera etapa de trabajo.

Ahora bien, ningún estándar se adopta solo porque quede escrito en un documento técnico. Una norma de metadatos o un modelo de datos como LADM-COL solo se convierten en práctica institucional cuando alguien, más allá del equipo que los definió, los conoce, los entiende y decide aplicarlos en su propio contexto. Ese “alguien más” son los equipos técnicos de las gobernaciones, las Infraestructuras de Datos Espaciales territoriales, las entidades ambientales, las universidades y los administradores de información geográfica que, día a día, enfrentan retos similares con recursos distintos. GeoSaberes nace exactamente en ese punto de encuentro: es el espacio donde la aplicación de estándares deja de ser una instrucción técnica y se convierte en aprendizaje compartido entre quienes finalmente gestionan el dato en el territorio.

LOS BENEFICIOS QUE SOLO SE LOGRAN SI HAY COMUNIDAD

El análisis de beneficios esperados del Ecosistema Digital Geoespacial para la ICDE señala algo fundamental: la calidad de los datos no depende únicamente de aplicar bien un estándar, sino de la retroalimentación constante de quienes los usan. La mejora en la relevancia de la información, la reducción de duplicidades entre fuentes oficiales y no oficiales, o la capacidad de detectar datos obsoletos antes de que generen decisiones equivocadas, son beneficios que solo se materializan cuando existe un canal activo entre quienes producen los datos y quienes los usan en el territorio. GeoSaberes es ese canal. Cada panel de experiencias, cada guía técnica y cada conversación entre pares construye la retroalimentación que un ecosistema necesita para mantenerse vivo, relevante y confiable.

El mismo análisis destaca la resiliencia como uno de los frutos más importantes de un ecosistema digital geoespacial maduro: la capacidad de agregar datos casi en tiempo real y tomar decisiones basadas en evidencia frente a emergencias depende de un marco de colaboración entre instituciones y sectores que ya se conocen y confían entre sí. Esa confianza no se decreta, se construye con el tiempo, y una comunidad de práctica es precisamente el espacio donde se cultiva antes de que llegue la emergencia.

LOS RETOS QUE UNA COMUNIDAD DE PRÁCTICA AYUDA A RESOLVER

Se advierte también de los retos de la transición hacia un ecosistema digital geoespacial sostenible: la coordinación institucional entre entidades con mandatos geoespaciales que no siempre se articulan entre sí, la sostenibilidad financiera, la necesidad de actualización tecnológica que exige una cultura de actualización permanente, la protección de datos personales frente a la analítica avanzada, y el acceso equitativo a la tecnología en un país donde la brecha digital aún persiste en diversos territorios de Colombia. Ninguno de estos retos se resuelve únicamente con más infraestructura o más presupuesto: todos requieren coordinación humana sostenida.

GeoSaberes está diseñada para aportar precisamente en ese frente. Al reunir de manera periódica a técnicos, especialistas, usuarios, coordinadores de Sistemas de Información Geográfica, responsables de datos y administradores de información territorial de distintos niveles de gobierno, la comunidad se convierte en un espacio de coordinación que complementa, sin remplazar, los comités formales de gobernanza.

Al mismo tiempo, su calendario de contenidos y su vocación de actualización constante instalan, de manera orgánica, esa cultura de aprendizaje permanente, la cual aporta a la transición tecnológica que enfrentamos actualmente. Al dar voz a experiencias territoriales y temáticas diversas, como las de las Infraestructuras de Datos Espaciales de Cali y Medellín, ANLA e IDEAM, GeoSaberes visibiliza oportunidades y buenas prácticas que de otro modo permanecerían aisladas en cada entidad.

EL LABORATORIO Y LA COMUNIDAD: DOS PIEZAS DEL MISMO MOTOR DE INNOVACIÓN

La propuesta del Laboratorio de Innovación de la ICDE describe con claridad el ciclo que debe recorrer el conocimiento geoespacial para generar valor sostenido: comienza en la generación y curaduría de evidencia técnica (protocolos, metadatos, repositorios interoperables), sigue con su transferencia mediante la comunidad de práctica, mentorías y guías de implementación, y culmina en el uso y la apropiación por parte de servidores públicos, empresas, academia y comunidades.

GeoSaberes ocupa, de manera explícita, el eslabón intermedio de ese ciclo: es el mecanismo de transferencia que evita que la adopción de estándares y las pruebas de interoperabilidad del laboratorio de innovación se queden en el nivel de la prueba de concepto.

Pensar el laboratorio y la comunidad como piezas separadas sería un error estratégico. Cuando el Laboratorio ICDE-LAB genere un nuevo servicio OGC/ISO o valide un modelo de analítica geoespacial con inteligencia artificial, será GeoSaberes el espacio natural donde ese avance se explique en lenguaje cercano, se someta a las preguntas de quienes tendrán que implementarlo y se convierta en un caso de uso replicable para otras entidades.

De esta manera, la comunidad de práctica funciona como el puente entre la innovación que se experimenta en el laboratorio y la innovación que efectivamente se adopta en el territorio, cerrando el círculo entre generación, transferencia y apropiación del conocimiento geoespacial.

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO: LA FUERZA COMBINADA DE LAS VÍAS 8 Y 9

Con esta base fundamental del desarrollo de estándares, que permite incrementar la calidad de los datos e integrar los servicios geoespaciales entre entidades, resulta indispensable desarrollar acciones de gestión del conocimiento dirigidas a los diversos actores del ecosistema, orientadas a construir casos aplicados de inteligencia territorial y desarrollo sostenible.

Si la Vía 6 aporta el lenguaje común y la Vía 5 el motor de innovación, las vías 8 y 9 del PEIGN aportan la estructura que convierte ese lenguaje y ese motor en aprendizaje institucionalizado y en compromiso ciudadano duradero. La Vía Estratégica 8 – Educación y Desarrollo de Capacidades busca establecer programas permanentes de formación para que el valor de la gestión geoespacial se sostenga en el largo plazo, y ya avanza en un Plan Nacional de Capacitación, en el fortalecimiento del campus virtual de la ICDE y en programas educativos formales sobre Infraestructuras de Datos Espaciales.

GeoSaberes puede convertirse en el afluente natural de contenido para esa estructura: cada webinar sobre un estándar aplicado, cada guía técnica de interoperabilidad y cada lección aprendida que surja de la comunidad es, al mismo tiempo, un insumo listo para nutrir los módulos de capacitación virtual y para alimentar el diagnóstico de necesidades formativas que orienta al Plan Nacional de Capacitación.

La Vía Estratégica 9 – Comunicación y Compromiso, por su parte, busca profundizar la participación y las contribuciones de todas las partes interesadas del Ecosistema Digital Geoespacial, y ya cuenta con una caracterización de actores construida a partir de cientos de encuestas y con una estrategia de participación en marcha.

GeoSaberes les da rostro y conversación permanente a esos actores: convierte la caracterización estadística en relaciones activas, y la estrategia de participación en un espacio donde los técnicos y especialistas GEO del país pueden reconocerse mutuamente, compartir sus aciertos y sus dificultades, y sentir que forman parte de una comunidad nacional y no de un directorio de contactos.

Comunicación y educación, gestionadas juntas a través de la comunidad, se convierten en un mismo proceso de construcción de confianza alrededor del dato geoespacial.

UN ECOSISTEMA QUE CONVERSA CON EL MUNDO

La Vía 5 del PEIGN y el ICDE LAB no se conciben como un esfuerzo aislado, sino como la manera en que Colombia se conecta con las redes internacionales que hoy definen el estado del arte de la innovación geoespacial: el Marco Integrado de Información Geoespacial de las Naciones Unidas (UN-IGIF) y el Centro Global de Conocimiento e Innovación Geoespacial de la ONU (UN-GGKIC). Experiencias como el Geovation Hub del Reino Unido o GeoWorks en Singapur muestran que los centros de innovación geoespacial generan valor público cuando se convierten en nodos de experimentación y de cooperación, no cuando operan independientemente.

GeoSaberes traduce esa vocación internacional a la escala del día a día institucional colombiano. Mientras el ICDE-LAB puede establecer alianzas y proyectos con organismos multilaterales, GeoSaberes se asegura de que las lecciones de esa cooperación lleguen, en lenguaje claro, hasta el administrador de datos de una gobernación o el técnico de una autoridad ambiental regional. Así, la innovación deja de ser un privilegio de quienes participan directamente en los foros globales y se convierte en un activo colectivo, disponible para cualquier entidad del ecosistema geoespacial colombiano dispuesta a aprender y a compartir lo que sabe.


UNA INVITACIÓN A CONSTRUIR COLECTIVAMENTE

GeoSaberes no es un evento de lanzamiento: es el inicio de una infraestructura de conocimiento para Colombia. Cada entidad que decide compartir cómo aplicó un estándar o resolvió un reto de interoperabilidad, cada profesional que hace una pregunta en un panel técnico y cada territorio que muestra su experiencia está aportando al mismo propósito que persigue el PEIGN: convertir la información geoespacial, sostenida en estándares comunes, en casos aplicados de inteligencia territorial y desarrollo sostenible para el país.

Por eso la invitación de la ICDE a los técnicos, especialistas GEO, administradores de información geográfica y usuarios estratégicos de todo el país no es solo a asistir a un lanzamiento virtual, sino a unirse a Geosaberes como coautores de un ecosistema digital geoespacial que, como toda innovación que perdura, se construye entre muchas manos y se sostiene con conocimiento compartido.